Cuando Theodor Adorno afirmaba que en el exilio la única casa posible era la escritura, lo que ponderaba respecto de la relación entre exilio y escritura era la potencia de la(s) lengua(s) — maternal/natal/literaria — del escritor como espacio de supervivencia para aquellas identidades amenazadas por la hostilidad del desplazamiento y la alteridad radical que este conlleva para el sujeto desplazado. La literatura del exilio es tan antigua como la literatura y el exilio mismos, pero si bien es cierto que la experiencia exiliar ha atravesado toda la historia de la literatura como parte de las experiencias humanas en su sentido más general, no menos cierto es que para el caso de la historia latinoamericana la experiencia del exilio, y la literatura producto de la misma, constituye un eje central de su devenir histórico. La dimensión exiliar es por tanto uno de los ejes principales de la historia cultural de América Latina.
El seminario se propone promover la discusión y el debate respecto a la productividad y los límites de los aparatos teórico-críticos montados por el saber crítico académico respecto a este objeto de estudio, el cual se haya constituido por las expresiones ensayisticas y literarias ́ producidas a partir de la experiencia exiliar latinoamericana.
Del 1 de junio al 24 de agosto